Mi vieja amiga Carmen

Ayer no vino a comprar su periódico como todos los días y como no podía ser de otra forma hoy me da explicaciones.
Carmen es una amiga muy especial que me visita cada día desde hace 14 años,  hace poco tiempo que cumplió 78, vive en un asilo cerca de mi lugar de trabajo no tiene hijos y es soltera. Ella es bajita y delgada, da gloria olerla y es muy presumida, su vida la ha pasado entre alfileres, bovinas de hilo y caras telas, cosiendo para señoras de postín en la Sevilla de los años 50.
La cara de Carmen hoy brillaba más que el sol y es que ella se conforma con tan poco...después de no sé cuantos años su hermana del alma ha venido a visitarla. Sus pupilas dilatadas me miraban y su arrugada boca se movía torpe; que bella historia le sucedió ayer a Carmen, me contaba que se quedó sin fuerzas cuando abrazaba a su hermana del alma, que las lágrimas caían como una cascada en la casa puerta de la residencia cuando besaba a lo único que tenía en el mundo, ella creía que iba a morir sin ver a su otra mitad. Cuantas cosas se han contado recordado tantas historias bonitas, cuanto amor en sus ojos.
Cuanto he aprendido hoy Carmen...