Antonio Burgos. Guasa de Sevilla con prohibiciones

Tuve el honor de colaborar, con mucho gusto, con una pequeña "aportación literaria" en este -guasa de Sevilla con prohibiciones- 


«Gracias a los lectores, qué verano te estás pegando, Burgos...»

ANTONIO BURGOS

Día 19/08/2010 - 07.00h
Tengo unos lectores que no me los merezco. ¿Pues no que me dan el trabajo hecho? Saben que con la caló da una pereza enorme escribir. Hoy es don Juan Antonio Bertoméu Fernández quien me envía unas notas que podría adornar y florear, pero están tan bien dichas que las estropearía si les metiera la pluma. He aquí la realísima Antología de la Guasa. O del ingenio sevillano:
«Otra güasa sevillana: Bar Clemente, calle Eslava. En el frente de barra, una cabeza mediana de un toro de artesanía con gafas de sol, del que cuelga un cartel con la leyenda: “Toro catalán busca trabajo en la Maestranza"». (Añado yo: ¡Óooooooooole!).
«Con la crisis, Triana veranea con Chuck Norris: Bodega Vargas, calle Rodrigo de Triana, 8. En el frente de barra, un cartel que dice "It is allowed to smoke in this place"; debajo, "En este local sí se fuma". Dos ventiladores pequeños de Casa Pueyo en lo alto de las mesas. Local lleno de una parroquia de 60 años para arriba. Una jartá de caló. 12,45 de la tarde. Alto nivel de conversaciones por aquí y por allí: “Con Felipe González... Los entierros de los chinos... Mi hijo es abogado del Estado, y no porque yo lo diga, pero... “. En ese instante, Vargas, el propietario, enciende la televisión, Canal Sur: “Como no me interesan vuestras conversaciones voy a ver a Chuck Norris”. Silencio, todas las cabezas y miradas hacia el televisor. Chuck Norris está dando patadas. No se escuchaba una mosca. Había que tener el hígado de Chaves Rey para visitar este verano todas las bodegas. Qué tropa».
«Intercultural: Una negra en la esquina del Duque con La Gavidia. Vende pañuelos y al pasar te dice: "Cómprame pañuelo, mianma"».
«Le apunto La Ruta del Colocón: calle General Polavieja (el capitán general que más fiestas daba en su residencia), el Portón, Don Carlos (número 18, donde nació el Maestro Quiroga, ni un azulejito). Empiece la ruta, gire por Albareda, el mejor ministro de Fomento, hijo adoptivo de Sevilla, y no estos nuevos ministros de Momento, digo, de Fomento de ahora. Un cruce de aspersores desde los toldos lo introducen en una espesa niebla londinense. Olor a tortillitas de camarones del Bar Góngora, sirviendo a Sevilla desde 1939. Llegue a Tetuán, pase por Café y Tapas, dirección Foronda, un puesto de venta de incienso, negros vendiendo gafas, etc. Pase por Cortefiel, el ambientador sale a la calle. Llegando al Banco Santander ya va medio colocao. Siga, siga, llegue a José de Velilla, el olor del adobo le perfumará enterito, como una niña del Corte Inglés. Le aseguro que al llegar a la Campana, sólo tiene ganas de echar un cante. Ah, todo esto a las 3 de la tarde, con la que está cayendo».
Y otro lector nos envía sus prohibiciones playeras: «Ver a un adulto, de edad bien madura, con pantalones pirata y chanclas de suela gorda (peor si son "romanas") y camiseta de tirantas ajustada a la barriga cervecera. Las señoras muy gordas en bikini, con la barriga muy blanca y muchos michelines. Las sombrillas en la playa de marcas de helado: parecen robadas de una terraza. Los gordos en bañador con la camisa completamente abierta, sin abrocharse ni un solo botón, enseñando la panza y los pelos del pecho». Y un tercero: «Yo prohibiría los pantalones pirata con chanclas minimalistas y bolsito modelo parguelón en bandolera». Y un cuarto: «Gracias a los lectores, qué verano te estás pegando, Burgos, con este Feis Bú de papel que te has montado».