El Nazareno de Sevilla



El nazareno de Sevilla

Desde que soy aficionado a la fotografía cofrade, me ha llamado mucho la atención la figura del nazareno, me encanta observar y enfocar el aura que rodea el hábito que pusiera de largo a mediados del siglo XIV la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla vulgo Silencio.
La diversidad y contraste que puede ofrecer un nazareno sevillano ha servido para escribir cientos de libros y publicaciones firmados por prestigiosos autores, filmes y documentales con actores andaluces reconocidos en Hollywood y en cuanto a imagen fotográficamente hablando, infinidad de carteles con bellas estampas captadas y otras no tan bonitas sino al contrario haciendo de ellas mofas al más puro estilo cómico de Gila.

Ahora en estos tiempos difíciles por los que pasa la Semana Santa la figura del nazareno corre peligro (menor participación en cofradías). Sin embargo prolifera la moda costaleril MFHS (movimiento formado por hombres “sacapasos”). Ojo, no todos los costaleros son “sacapasos” ni todos los “sacapasos” son costaleros. Habría que hacer un estudio para deducir a qué es debido este cambio de actitud penitencial. Porque, sabrá este colectivo que ser costalero es hacer una estación de penitencia ¿no?
A mí me enseñaron a ser nazareno desde pequeño, en mi madurez toqué el palo de las trabajaderas durante muchos años, quedándome con lo primero y respetando lo segundo si se es capaz de rezar con los pies.

Que pregón más sevillano ofrecen las bellas imágenes de padres acompañando a sus pequeños de la mano con la luz radiante de un domingo de Ramos de estreno en el Salvador. Las familias enteras vistiéndose en casa de la abuela y partiendo hacia San Juan de la Palma con el capirote puesto y por el camino más corto. La rectitud de los nazarenos del Silencio o Gran Poder. La romántica túnica de terciopelo de la Carretería. La joven enamorada portando la bolsa con el bocadillo para su niño desde el Tiro de Línea.
Me quedo con el ritual de vestirme con el hábito penitencial, me quedo con el rezo y lamento que se queda debajo de un antifaz, me quedo con la más bonita estampa que posee Sevilla.

Su nazareno.